lunes, 28 de diciembre de 2009

Elegant Machinery - Process

Revolviendo en la música de los 80, he encontrado este temazo cuya temática creo que va muy bien con la época en la que me encuentro. Me resulta nostálgica pero esperanzadora. Esto va dedicado a todas esas personas que me regalan algunos de los momentos más maravillosos de mi vida. Esos momentos en los que alguien me habla de un grupo que se convierte de repente en una referencia absoluta. Claro que lo mismo podría decir de la literatura, y dentro de poco tal vez de la fotografía. Pero hoy es el turno de ese amor de mi vida que es la música. Disfrutadlo.


Elegant Machinery - Process

Standing at a railwaystation
Embraced by a night so cold
I´ve been travelling almost every nation
But i still haven´t found those stories you told
All the knowledge i´ve been seeking
All the misery i have found
The commandement of reality
Made me stumble to the ground

But don´t forget, it takes a lot to change
It´s hard to rearrange
The modern process

I know it´s hard
Leaving all your memories behind
But you´ve got to try
To change your mind

It´s time to set, the wheels in motion
I think it´s time to depart
It´s time to change my worn-out notions
To ease the pain inside my heart
All the knowledge i´ve been seeking
All the misery i have found
The commandement of reality
Made me stumble to the ground

But don´t forget, it takes a lot to change
It´s hard to rearrange
The modern process

I know it´s hard
Leaving all your memories behind
But you´ve got to try
To change your mind

Vídeo:
Elegant Machinery - Process
Elegant Machinery - Process (live Barcelona 2007)

lunes, 21 de diciembre de 2009

La bruja de "El mago de Oz"

Ya sé porqué muere la bruja de "El mago de Oz". En realidad es una metáfora. No se derrite al mojarse. Lo que pasa es que es lunes, llueve y tiene que ir a trabajar. De lo que muere es de pena y depresión profunda...

sábado, 12 de diciembre de 2009

Historias de los ojos rojos - Vulture Diciembre 2009: La noche a este lado de la ventana

A partir de este mes, y de forma mensual, hasta que dure, va a salir publicado un relato mío en la revista Vulture, en una sección titulada "Historias de los ojos rojos". Es una aproximación entre la literatura y la fotografía, dos de mis grandes aficiones actuales, que aunque a simple vista pueden parecer lejanas, están mucho más cerca de lo que cabría pensar.

Sin más, os dejo con el primer relato.


La noche a este lado de la ventana

Texto: Víctor Isabel Bueno

Antes de contaros mi historia me gustaría presentarme. Mi nombre es Lorenzo. La chica que está a mi lado es Arantxa, lo más maravilloso que me ha ocurrido nunca. Ella no sabe que os estoy contando esto, y me gustaría que siguiera siendo así. La fotografía es de hace unos años. Recuerdo que estaba profundamente enamorado de ella. Por entonces ya vivíamos juntos. Ésa es la ventana de nuestra habitación. Entre los dos diseñamos cada rincón de nuestro piso. Desde las lámparas con forma de araña, hasta las cortinas hechas con sábanas viejas. El cuadro que hay justo en la esquina superior izquierda, también fue idea nuestra. Bueno, de Arantxa. Siempre fue una gran pintora. Las lámparas, aunque bonitas, no tenían mucho sentido. Jamás colocamos bombillas en ellas. Ni tan sólo tenían portalámparas. Sí, también fue cosa suya. Pensó que si vivíamos sin luz, tal vez algún día, podríamos llegar a fundirnos con la noche.

Siempre me dijo que se había enamorado de mi forma de enfocar la vida. Le hice descubrir su lado oculto. El que ni ella misma conocía. Parece bonito, pero en realidad no lo es tanto. Se amaba tan sólo a sí misma. Lo que sentía por mí no era más que un gran respeto por haberla hecho llegar a conocerse mejor. Por ello, me regalaba con su presencia, sus caricias, su dulce sonrisa al quedarse dormida en mis brazos, y un sinfín de gestos, que yo podía tachar de falsedad, o disfrutar creyendo que giraban en torno a mí. Entonces ninguno de los dos era consciente de nada. Por eso es bonito el amor. Porque nos dejamos llevar. Por mucho que diga la etimología, no existe lazo alguno que lo una a la filosofía. Si piensas demasiado, estás perdido. Ése fue el origen del problema.

Todavía recuerdo el día en que Arantxa, en mitad de la noche, se levantó de la cama y se puso a andar por toda la habitación. Al principio pensé que buscaba algo, aunque a decir verdad, sin demasiado empeño. Después me di cuenta de que seguía dormida. Intenté hacerla volver, pero no pude. De ninguna de las maneras. No sé si les pasa a todos, pero aquella chica sonámbula tenía más fuerza de la que nadie es capaz de imaginar. Estuvo dando vueltas durante un par de horas, mientras yo, rendido a la evidencia de mi derrota, iba empalmando un cigarro tras otro. Esperando verla caer agotada sobre la cama. Pero nunca volvió. Nunca. En mitad de un ataque de histeria, arrancó todas las cortinas y las amontonó frente a la ventana. Se sentó en el suelo, y con una paciencia sorprendente, las fue trenzando hasta construir una cuerda tan larga como la longitud que separaba nuestra ventana de la calle. Se descolgó por ella, y escapó. Desde entonces, sus últimas palabras habitan en mí como un eco eterno que, a menudo, ni siquiera me deja dormir.

Finalmente, nos fundimos con la noche. Es cierto, tú y yo debíamos convertirnos en estrellas, pero bien deberías saber que es imposible. Si ellas mismas no son más que su propio reflejo, ¿qué podíamos hacer nosotros? Lo que hicimos. Inventarnos esta habitación, diseñar deliberadamente una vida conjunta, y actuar. No me mires así. Estoy segura de que tú también habías pensado en ello. No niego que como concepto fuese maravilloso, pero su lógica hacía agua por todas partes. Nos fundimos con la noche, pero a nuestra manera. La única posible. Ven, te dibujaré nuestra última metáfora. Nuestra noche, la que construimos a este lado de la ventana, es completamente distinta a la de ahí afuera. Aquí nunca habrá estrellas. Nosotros no podemos ser más que fuegos artificiales baratos. Y piensa, ¿qué les pasa cuando llegan a lo más alto? Sí. Explotan... Durante unos segundos son preciosos. Un bonito escenario para una historia de amor perfecta. Pero luego se apagan y caen al suelo convertidos en poco más que basura. Aún así, piensa que al menos explotamos juntos. Ahora, si me disculpas, he de marcharme. Ya puedes encender las luces.

jueves, 12 de noviembre de 2009

El cielo no es más que una fiesta de disfraces

Esta vez no erraré el tiro. Miro hacia abajo. Cada vez son más. A la izquierda, los buenos. A la derecha... La muerte de carnaval. La soledad vestida de luto. La inseguridad consternada. El valor olvidado. La muerte, borracha como una cuba, increpa a los demás asistentes. La soledad huye. La inseguridad llora. Y a la izquierda... vendrán. Estoy seguro. Sirenas de policía. Se acercan... Pasan de largo. Me tiembla el pulso. El corazón golpea y agrieta mis costillas. Respiro hondo y coloco la pistola en mi sien.

A la derecha, una fiesta de disfraces alrededor de una hoguera y un cuerpo caliente. A la izquierda...

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domingo, 8 de noviembre de 2009

Silencio

El hombre luce una inquietante sonrisa. Y un traje aparentemente caro. Una joven cae del cielo y estalla a sus pies. Silencio. Sacude el traje sin éxito. Se lamenta ¡Taxi! Sube. Suena el móvil. Sí, ya está. Todo ha terminado.

Jesús Algora, tumbado en la cama, mira fijamente al techo. Duermevela. Silencio. Marta Sánchez, a bordo de una fragata en Abú Dabi, golpea furiosa los altavoces callados. Grita. Llora... Silencio. Lejos de allí, una pareja se apaga, vencida a los pies de una noche mágica, cuyo truco ha sido desvelado. Silencio.

Minutos antes, el hombre pulsa el botón rojo etiquetado con la palabra Música. Silencio. Silencio...

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domingo, 25 de octubre de 2009

Somewhere Over...

Ahora, cada segundo es un paso en falso. Tic, tac. Tic, tac. Nadie sabe a dónde va. Sólo caminamos. Tú, yo. Los demás. Quise volar junto a ti y terminé caminando sólo. Ya no recuerdo los sueños al despertar. Ni las flores abrirse en primavera. Todo huele a podrido. A eso huele el vacío. A vino. Tabaco. Mantas viejas. Años perdidos. Mi vida es sólo un impulso que no tomé. Un error que cometí. Un beso que perdí. Un recuerdo que olvidé. Y el reloj corre mientras mi paso es cada vez más débil. Más cansado. Menos seguro. Tic, tac. Tic, tac. Por suerte, algún día las pilas se agotarán. Y mi paso. Mi cuerpo. Mi mente. Los besos. El vacío. Las flores. Todos seremos libres al fin.

Somewhere Over England - If I Ever Fall in Love

Judy Garland - Somewhere Over The Rainbow

sábado, 24 de octubre de 2009

El color del olor de la hierba

Cielos, cómo brilla hoy el valle. Y los rayos de sol sobre el lago, que a su contacto, tiemblan de miedo como la primera vez. El verde olor de la hierba trepa hasta mi nariz y me emborracha. Y las alas de los pájaros, en cada batir, crean nuevos colores sobre el lienzo que ahora cubre el tiempo y el espacio. Pestañeo y todo es distinto. La luna sonríe. Me guiña un ojo. A su alrededor, un grupo de estrellas colgadas de sus alas ejecutan impecables una coreografía jamás ensayada. Abro los ojos, y al volverme a buscarte, descubro que esta vez no te has ido.

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miércoles, 21 de octubre de 2009

Se buscan fotógrafos

Hola a todos,

escribo este post para comentaros que estoy buscando fotógrafos (aunque suene a eso, evidentemente no han de ser obligatoriamente profesionales) para colaborar en un proyecto que tengo un marcha.

Si alguien está interesado, puede dejarme un comentario y nos ponemos en contacto. No es algo remunerado, eso que quede claro desde el principio, pero creo que es interesante.

Lo dicho, aquí os espero!!

sábado, 17 de octubre de 2009

Literatura con Antoine

Fresca, brillante, antihistamínica. Mi rosa, mi amor. Sí, ésa. La que viste de cristal bañado en sol y luna. No, no es la misma de la que cuidaba mi padre. Aquélla se la comió un cordero. Aunque luego se arrepintió y aprendió jardinería. Nadie lo sabe, pero mi padre se cansó de recorrer el universo y se casó. De ahí yo, claro. Yo también deseo volar. Y visitar planetas y estrellas lejanas. Tan sólo espero a que mi rosa se marchite. Siempre pasa... FIN.

- ¡Yo! ¡yo! Señooo...

- No, Carlos. Tú ya acertaste la última vez. Deja una oportunidad a nuestros lectores.

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viernes, 2 de octubre de 2009

Relatos en Cadena 2009-2010

Hace un mes que arrancó el concurso de microrrelatos de la Cadena Ser - Escuela de Escritores. Por si no lo conocéis, se trata de escribir relatos de no más de 100 palabras a partir de la frase del relato ganador de la semana anterior. Hay un único premio que se lleva el relato que haya sido ganador de la semana, del mes y del año.

Por segundo año consecutivo, voy a probar suerte. ¿Aún no sabes si participar? Ahhh es que no he dicho que hay 6000 eurazos de premio. ¡A que ahora ya es más interesante! Claro que no todo es tan bonito. Probabilísticamente es una auténtica loteria. A una media de 600 relatos a la semana, hacen un total de 1800 al mes (la última semana del mes es la final mensual), lo que hace un total de 18000 relatos aproximadamente (y yo haciendo propaganda jeje). No es por desanimar. Seguro que algunas veces pensaréis que el que ha ganado no es mejor que el vuestro, así que lo que hay que hacer es seguir pensando eso. ¿Quién sabe? Alguien se ha de llevar el bote. ¡Suerte a todos!

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Seleccionado en el II Premio Algazara de Microrrelatos


Me acabo de enterar, vía correo electrónico, de que uno de los microrrelatos que escribí hace unos meses (uno titulado ¿Te acuerdas de mí?) va a salir publicado en una antología de microrrelatos llamada Más cuentos para sonreír de la editorial Hipálage.

Han participado 906 personas, y han seleccionado 304 microrrelatos para conformar la colección que saldrá publicada.

Sinceramente, yo participaba por el premio del ganador. Me parecía más o menos interesante, dado el relativo "poco trabajo" que implica un microrrelato. 300 euros que me hubieran venido genial. Pero bueno, otra vez será. Al menos, espero que me sirva para recuperar un poco las ganas de escribir, que estos dos últimos meses me han abandonado un poco. Y aunque no mucho, supongo que algo de currículum será jeje Ya podré poner algo cuando en algún concurso lo pidan jejeje

De las ventas que se produzcan del libro no me llevo absolutamente nada, así que no hace falta que nadie se lance a comprarlo a lo loco (que sí, que ya sé que nadie lo iba a hacer jeje).

Ahora toca ir más arriba...


lunes, 28 de septiembre de 2009

The Flaming Lips - Fight Test


Hoy quiero presentar a uno de mis últimos descubrimientos. Uno de los grupos llamados a convertirse en un clásico en mi reproductor. Al nivel de gente como Bowie, New Order y unos cuantos grupos que, sin saberlo, me hacen la vida más agradable. Si a alguien le debo este descubrimiento es a mi amigo Guillen, pues los descubrí curioseando en su fotolog. Así que a él va dedicada esta canción. A él y a todos los que han hecho que este último fin de semana haya sido uno de los mejores del año. Considerémoslo una señal más de que, por fin, las cosas han cambiado para mejor. Y una demostración más de que el dinero no es la felicidad de ninguna de las maneras. Pero la gente que te rodea... eso sí. Indiscutiblemente. Dedicada al retorno de lakintadelbuitre en su máximo esplendor... y eso que nos faltaba uno de los más reputados miembros. Un temazo con todas las letras.

The Flaming Lips - Fight Test

THE TEST BEGINS - NOW (spoken)
I thought I was smart - I thought I was right
I thought it better not to fight - I thought there was a
Virtue in always being cool - so when it came time to
Fight I thought I'll just step aside and that the time would
Prove you wrong and that you would be the fool -

I don't know where the sun beams end and the star
Lights begins it's all a mystery

Oh to fight is to defend if it's not
Now than tell me when would be the time that you would stand up
And be a man - for to lose I could accept but to surrender
I just wept and regretted this moment - oh that I - I
Was the fool

I don't know where the sun beams end and the star
Lights begins it's all a mystery
And I don't know how a man decides what right for his
Own life - it's all a mystery

Cause I'm a man not a boy and there are things
You can't avoid you have to face them when you're not prepared
To face them -
If I could I would but you're with him now it'd do no good
I should have fought him but instead I let him - I let
Him take it -

I don't know where the sun beams end and the star
Lights begins it's all a mystery
And I don't know how a man decides what right for his
Own life - it's all a mystery

THE TEST IS OVER - NOW (spoken)

domingo, 20 de septiembre de 2009

Premios Literarios

Hoy quiero hablar de los premios literarios. Después de varias participaciones, y visto y vividos ciertos fallos, quiero animar a todo el mundo con inquietudes literarias a que se presente a cualquier concurso. Señores, no ganan los mejores. Es ley de vida... ¿existe acaso un juez imparcial u objetivo? No. Así pues, que nadie tenga miedo del qué dirán. Yo desde luego no pienso tenerlo. Siempre habrá gente peor que tú... (y probablemente gane)

domingo, 13 de septiembre de 2009

Vámonos...

Comienza la penúltima etapa del año turístico. Mañana Barcelona...

jueves, 27 de agosto de 2009

Suena típico, y tópico, pero... hoy es el primer día del resto de nuestras vidas.
Si hemos de seguir aquí, tratemos de hacerlo de la mejor forma posible.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Niñamala - El caminante

Creo que ésta es la canción que mas se adecúa a este día en el que nos encontramos. De momento. Hasta que termine.

La letra os la escribís vosotros, que nadie la ha escrito y a mí no me apetece ahora.

Rectifico. Nadie la ha escrito mientras la escuchaba, pero su autor la publicó en su momento jejeje

Niñamala - El caminante
Hoy estoy tan cansado
De vagar por el mundo
Hoy quisiera morir
Acabar de sufrir
Mil veces me he enamorado
Mil corazones he roto
Mil caminos he tomado
Y mil caminos he abandonado
He recorrido los cinco continentes
Los siete mares y no sé ni cuántos vientres
Buscándome en algún lugar
Buscándome sin cesar
Y ahora ni siquiera sé quién era cuando comencé
Y es que ningún puerto
Es lo bastante ancho
Y es que ningún pecho
Es lo bastante cálido
Soy un pobre vagabundo
Que no encuentra su lugar en el mundo
Soy un hombre perdido
Triste, solo y herido
He recorrido los cinco continentes
Los siete mares y no sé ni cuántos vientres
Buscándome en algún lugar
Buscándome sin cesar
Y ahora ni siquiera sé quién era cuando comencé

Canción: Niñamala - El caminante

sábado, 15 de agosto de 2009

Eyaculación Postmortem - Yo fui una sadoréxica adolescente

Tratando de dejar atrás mi época pop, que se ha extendido durante el último año, ahora me encuentro sumergido en una búsqueda de grupos de punk electrónico. Para que veáis que pese al cambio de blog, la palabra macabra sigue teniendo sentido por este lugar jeje.

Así pues, os presento mi descubrimiento de hoy: Eyaculación postmortem. Juzgadlo vosotros mismos. Lo que os posteo es una poesía de la que parece haber salido la canción y que he encontrado en la página www.mundopoesia.com.

Tirada por la calle
y con la lengua bien rasposa de comer almejas,
como cualquier ramera,
los inocentes me encontraron escupiendo flema
cortándome los brazos con unas cuchillas viejas

Odiaba estar en casa
yo prefería desangrarme por la carretera
bajo la luna llena
y recorrer todo mi pueblo por la noche en vela
por la mañana llegar allá a donde otros ya no quieran.

Pero al pasar el tiempo
ese placer con el dolor se desprendió de ella,
dejé la delincuencia
y ahora disfruto como un cerdo matándome a pajas,
porque la sadorexia ha causado muchas bajas,
mejor que ir al trabajo
mejor que ir a la iglesia
mejor que te hagan un francés en una residencia,
o que te aten una muela al pomo de una puerta
ya lo ves, mira en tu culo a ver que es lo que ves.

Saborea la primavera que se pudre entre tus piernas
recorre las calles,
hasta que se partan tus muñecas, de tantas pajas.

Yo fui una sadoréxica adolescente,
ahora soy una ramera
y no me vengas con filosofía y tu gentileza,
de ser lo que crees ser.

Quémate con cera
hazte daño con un destornillador de estrella,
reviéntate la cara contra el manto de la acera
lávate los ojos
el mundo ha terminado y no te habías enterado.


Composición hecha para "Eyaculacion Post-Mortem"
Album: "Temblad, Temblad, Malditos"
Letra del poemario: "Terror en la septima puerta"
By Vlad-Zmeu

viernes, 14 de agosto de 2009

Los Piratas - Odot

Esta vez voy a hacerle un favorcillo a la comunidad de fans de los Piratas. Esta mañana, escuchando el disco de rarezas Sesiones Perdidas, he descubierto que hay una canción al revés. Si la escuchas tal cual, va a ser que es un sin sentido completo. Nada de satánico vaya. Para escucharla en condiciones normales hay que revertirla. Así que aquí la tenéis ya de forma audible.

Me ha sorprendido que sea ésta y no otra la canción que decidiesen distribuir del revés. No recuerdo otra canción más cruda en cuanto a vocabulario se refiere en toda su discografía. Seguramente, por mucho que divague en torno al asunto, no adivinaré las razones reales, pero lo cierto es que me ha parecido muy curiosa la letra de la canción. Jamás había escuchado a Iván decir tantas palabras "malsonantes" seguidas... ¿Será por eso que le dieron la vuelta? Espero que haya otras razones, porque de ser así, parece que sea como que la esconden o algo así. Al fin y al cabo, no son más palabras, y reflejan perfectamente lo que quieren decir. ¿Hay mejor forma de decir que "todo es una mierda" que diciéndolo sin más? Probablemente, pero seguro que más directo imposible jeje

Aquí tenéis.

Los Piratas - Odot

Todo es una mierda que se compra con dinero
Y al comprarla yo primero, soy primero en rendir cuentas
Sustituyo lo que compro
Con tiempo
Repitiendo poco a poco
Jodiendo
Mil computadoras agarrotan mi cabeza
La noche empieza
Métete un tirito que nos vamos a rodar
Todos lo saben, aceptan, lo saben
Todos ayudan, aceptan la ayuda
Y yo me precipito y les enseño el culo
Jódete tú!
Suelo ser más duro, si peleo no me arrugo
Contestaré a tu encuesta cuando acabe de potar
Jódete tú!
Hay una putita que no para de gritar
La noche empieza
Metete un tirito que nos vamos a follar
Todo es una mierda que se rompe poco a poco
Todo es una mierda que se rompe poco a poco

Canción: Los Piratas - Odot

viernes, 7 de agosto de 2009

La costa Brava - Nadie Sabía que ya Estaba Muerto


Soy de ese tipo de personas que casi siempre descubre tarde a los más grandes. No sé si tengo debilidad por las historias tristes, y por ello gran parte de los músicos que me gustan han muerto (musical o físicamente), o es una extraña casualidad. Ejemplos hay en ambos casos. Desde uno de los componentes de Telefon Tel Aviv, que apareció muerto a principios de año, y cuyo grupo ya me gustaba antes de conocer la noticia, hasta gente como Ian Curtis (yo no había nacido, así que tengo excusa jeje) o Sergio Algora (fallecido hace poco más de un año), ambos muertos antes de que llegase a apreciar su música.

Estos últimos días estoy leyendo el libro de relatos que Sergio dejó perfilado antes de abandonarnos. Así que he decidido hacerle un pequeño homenaje posteando una canción, que es a la vez triste y alegre. Supongo que depende del momento se puede ver de diferentes formas. Aunque por lo que he leído, estoy casi seguro de que él no la escribió intentando que fuese triste. Sea como sea, es una canción que me pone los pelos de punta.

La costa Brava - Nadie sabía que ya estaba muerto

Hoy he dormido con los cascos puestos,
(hoy he dormido, hoy de dormido)
nadie sabía que ya estaba muerto,
(nadie sabía, nadie sabía)
y al día siguiente yo estaba en el cielo,
con mis cosas favoritas y un vermut con hielo,
viviendo despacio un verano perfecto,
con la brisa en la cara, bienvenido al cielo.

Estoy siempre solo pero estoy contento,
(estoy siempre solo, estoy siempre solo)
abajo en la Tierra lo vivía todo,
(abajo en la Tierra, bajo la tierra)
y aquí entre las nubes yo juego a mi mundo,
he conocido a una chica que murió hace tiempo,
y ella me enseña lo mejor del cielo,
lo lleva ella puesto por todo su cuerpo.

Nos sentimos poderosos, nunca estamos feos,
lo mejor de las alturas está con nosotros,
todo ese tiempo lo estuve deseando,
conocer mi gran amor y salir volando.

Canción: La costa Brava - Nadie sabía que ya estaba muerto

domingo, 2 de agosto de 2009

Ida y Vuelta en Espiral

Un día te levantarás y decidirás que ya es suficiente. Que ésa será la última vez que esas sábanas, mugrientas y arrugadas tras cuarenta interminables noches, se despeguen con rabia de tu cuerpo. El desayuno te sabrá como nunca. Ni mejor, ni peor. Diferente. Pensarás en la cara de tus compañeros, de tu jefa. No te importará demasiado. Tratarás de arrancar el coche para ir a la oficina. No querrá. Irás andando. Encenderás tu reproductor. Aunque el camino se hará más largo, y llegarás ya treinta minutos tarde, trazarás una ruta distinta a la que solías acostumbrar. Entrarás con media sonrisa. Te sentarás en tu mesa. Echarás una ojeada a todo, antes de comenzar a guardarlo en una bolsa de plástico. Entonces, tu compañero de enfrente te mirará asombrado. Tenía que ocurrir, dirás. Hará como que no se extraña. De hecho, si alguien tenía que hacerlo, ese eras tú. Pero no habrá pensado que podía haber llegado ya el día. Descolgarás el teléfono. Tu jefa aún no habrá llegado. Tomarás un café mientras la esperas. Como nadie lo sabrá todavía, no tendrás porque hablar de ello en la cocina. El fin de semana bien. Uf, ya sabes, mucha fiesta. Encogerás los hombros. Tus compañeros te envidiarán. También los que parecen no querer demostrarlo nunca. Sin saber que, la gran mayoría de las veces, tú también lo haces. Incluso, cuando la locura es más grande que tú, a los que tienen niños. Media hora más tarde irás en busca de tu jefa. Acabará de llegar. Te hará volver sólo diez minutos más tarde, tras repetirle hasta el infinito la importancia de lo que has de comentarle. Ella tampoco lo esperará. Aunque tal vez el día siguiente cambie de opinión. Ni siquiera tratará de comprar tu voluntad. Es inútil, pensará. Querrá que des por terminados todos tus asuntos antes de irte. Le dirás que no hay tiempo. Que zanjarás todo lo que sea posible por correo electrónico y que, de forma inamovible, a media mañana abandonarás el edificio. No podrá hacer nada. Te dejará marchar a tu puesto. Si supiera cuáles son mis asuntos, me invitaría ella misma a marcharme. Pero no sabrá nada. Tres mensajes y el camino estará despejado. Ha sido un placer trabajar junto a vosotros. Espero que la vida os trate bien. Saludos. Hola a todos, esto que os voy a decir os sorprenderá un poco, pero sé que sólo un poco jeje. Me voy. Dejo el trabajo y me marcho. Aún no sé a dónde. Haré la maleta y me iré al aeropuerto. Cogeré el primer vuelo internacional para el que pueda comprar billete. Ya os iré comentando. No le digáis nada a mi familia. Tengo una semana para pensar cómo hacerlo. Tranquilos, estaré bien. Os quiero. Gracias por todo. Hola, sé que a lo mejor no te importa, pero me voy. Aún no se dónde. Ya veré. Cuídate mucho. Todavía te quiero. Hasta siempre. Tratando de aparentar cumplir, al menos durante el tiempo que te costará salir por la puerta, la promesa que hizo tu lengua a traición en el despacho de tu jefa, agotarás un par de horas revisando las páginas web de las compañías de bajo coste. París. Londres. Praga... No. Ibiza. Hamburgo. Barcelona. Edimburgo... Casi todos esos lugares te aburrirán ya. Aunque nunca habrás ido. Tokio. Nueva York. Viena... Bah. Sólo una hora más. Estambul. Atenas. Venecia. Media hora. No importará. Harás como que vas al baño y desaparecerás sin dejar rastro. El sol te golpeará en los ojos. Te sentirás libre. Saldrás corriendo para llegar a tu casa cuanto antes. Llenarás una maleta. La más grande. Esa vez te asustará no llevar suficientes cosas. Mirarás la casa antes de cerrar la puerta. No sé si llorarás. Cogerás el metro, y en veinte minutos llegarás al aeropuerto. ¿Cuánto? ¿Doscientos cincuenta y tres euros? Está bien. Déme ese. A las doce y media ha dicho, ¿verdad? Dos, tres... humm cuatro horas... cinco, seis... siete... No sé. Finalmente llegarás a tu destino. Lo primero que harás será buscar un hostal para pasar la noche. Cerca del centro, pero con poco ruido. De no ser así, decidirás seguir buscando. Treinta euros por noche. No está mal. Decidirás quedarte todo el día en la habitación. Saldré mañana, te dirás a ti mismo. Los primeros días te sentirás fuera de lugar. No te sorprenderá. Aunque deberás admitir que pensaste en algo más suave. Poco a poco te acostumbrarás, y finalmente decidirás que es hora de empezar a moverse. Te apuntarás a clases de inglés. O de alemán. O vete tú a saber, tal vez de chino. Harás cálculos. Podrás aguantar varios meses sin tener que trabajar, y sin agotar tus ahorros hasta el último céntimo. Suspirarás. Un mes más tarde acontecerá el primer evento al que alguien te habrá invitado. Casi con total seguridad, un compañero de clase. En el mejor de los casos, alguna compañera. O tal vez la joven e inexperta profesora de la academia. Al acostarte, tras la fiesta, pensarás que todo marcha bien. Sonreirás. Dormirás como nunca. Tal vez el día siguiente, incluso tengas ganas de ir a clase. Ganas de verdad. Tres meses más tarde tendrás algo así como un par de amigos, los cuáles ya eran amigos entre sí antes de que tú llegases. Tal vez será también un gran día, cuando conozcas a María. O a Paula. O a Bea. Pero será más grande todavía si consigues que se repita. Si algún día te mira, te sonríe y te da un beso. Si te acuestas con ella. Si te presenta a sus amigas. Si el tiempo comienza a transcurrir más deprisa, pero dejando tras de sí una estela más larga y pronunciada. Si te dice que te quiere. Que quiere vivir contigo. Que acepta tu excentricidad tal y como es. Si te dice que ella también tiene sus cosas. Serás feliz. Al menos por una vez en la vida. Andarás por la calle creyendo saber algo que los demás no saben. Mirando al cielo. Apreciando detalles que nunca observaste. Olvidando otros. Pensarás en lo mucho que te gustaría pasar el resto de tu vida sin más cambios. Creerás que así será para siempre. Un verano, compraréis unos billetes para visitar algún lugar romántico. Con tres meses de antelación. Dime cuánto te costaron y te daré mi parte, te dirá dos meses más tarde. Da lo mismo. No hace falta. Insistirá y tendrás que decírselo. Algún tiempo después, seguramente seguirás pensando en ella. En lo mucho que te gustaría que no se hubiese marchado. Para entonces, seguro que ya tendrás un trabajo en dónde quiera que estés. Lo mirarás de reojo, y acudirás a él regularmente de forma mecánica. Claro, no el día siguiente. Dos días más tarde. Intentando, ingenuamente, hacer evaporar el dolor en veinticuatro horas. Comenzarás a frecuentar algunos bares que no conocías. Y cada noche, una docena de cervezas más tarde, aterrizarás a duras penas en la cama. Empezarán a abrirse seriamente las grietas de tus convicciones. Las mismas que ya tenías casi cerradas. Así que fumarás un poco más que antes. Quince cigarros y dos porros más exactamente. Tratando de llenar de humo cada uno de los rincones de los abismos que no te dejarán ver. Con un diez por ciento más de fortaleza aproximadamente, tus mecanismos de auto-defensa comenzarán a funcionar de nuevo. ¿Y ahora qué? Sentado en la orilla de algún río, observarás fijamente las ondas producidas por las piedras que estarás empujando hacia el fondo. Verás el sol caer. Ese día, probablemente lloverá. Y volverás a casa empapado. Abrirás una botella de vino y verás a la gente pasar por debajo de la ventana. Ajenos a todo. Como si no pasara nada. Los maldecirás ligeramente. En un momento de lucidez, decidirás dormir hasta que no puedas más. Sea la hora que sea. Sea el día que sea. Ya vendrán otros. Pero para entonces, tan sólo verás siempre las mismas calles. Las mismas escenas. Las mismas caras. Las mismas sábanas que cuarenta noches atrás. ¿Cuánto me ha dicho? ¿Ciento sesenta euros? Está bien. En efectivo no, por favor. Con tarjeta de crédito. No, no llevo maleta.

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jueves, 30 de julio de 2009

Me voy. Me llevan

Carta a mi tía Vicenta

Valencia, 13 de mayo de 2009

Hola tía,

supongo que a día de hoy, la noticia ya habrá llegado a tus oídos. Sí, me marcho. Finalmente, voy a cumplir uno de esos sueños que siempre he tenido presente y que jamás, hasta ahora, me había atrevido a realizar.

En primer lugar, quería disculparme por no despedirme como es debido, pero el tiempo apremia y mañana mismo tomaré el vuelo. Imagino que ya debes saber a dónde voy (aunque no sé si sabes muy bien dónde está). A partir de mañana, viviré en Friburgo. Es una preciosa ciudad de Alemania. Te mandaré algunas fotos cuando esté instalado. Lo cierto es que, por el momento, no tengo un sitio donde vivir. Ni siquiera un trabajo. Pero sabré arreglármelas. Siempre lo he hecho. Pese a todo, siento la necesidad de disculparme por esta despedida, con la que seguro no estarás muy de acuerdo. Prometo volver a visitarte algún día.

Por otra parte, aunque sé que no hay necesidad de malgastar tinta escribiendo esto, me gustaría que cuidases de mi madre en la medida de lo posible. Sabes que siempre hemos sido uña y carne, incluso mucho antes de que papá nos abandonase. Nunca hice nada sin su consentimiento y viceversa. Seguro que mi marcha, a la que no se ha opuesto, aunque tal vez únicamente por verme feliz, le va a provocar ciertos trastornos. Mi ausencia se le va a hacer muy complicada. También a mí no estar a su lado. No tener su cariño. Sus besos. Prefiero no pensarlo.

Eso sí, espero que, de una vez por todas, olvides esa manía tuya de querer emparentarme con la vecina. ¿Te acuerdas? Esa con la que siempre dices que haría muy buena pareja. No te voy a decir que nunca me haya gustado. Aunque sea sólo un poco. Pero nunca he visto que hubiese ninguna posibilidad. Ni tan sólo cuando nos mudamos de piso al que estaba justo en frente, al otro lado de la calle. Ahora que no voy a estar aquí, espero que olvides el tema y te concentres, en lo que a nosotros concierne, en hacerle la vida más fácil a mi madre. Seguro que lo agradecerá.

Prometo seguir escribiéndote, como siempre, aunque ahora desde un poco más lejos jeje

Muchas gracias por todo.

Cuídate.


Nota a mi vecina en el buzón

Hola Arantxa,

seguro que te sorprende que te haya dejado esta nota, pero no quería marcharme sin despedirme de ti. No te preocupes, seré breve.

Todo este tiempo que hemos vivido tan cerca ha sido maravilloso. Si te soy sincero, siempre creí que acabarías perdidamente enamorada de mí, pero ya he podido comprobar que estaba equivocado. Por eso, he decidido que es momento de pasar página y olvidarlo todo. Aunque eso es lo que dice mi mente, porque si pregunto un poco más abajo, la respuesta no se corresponde en absoluto.

Aún puedo recordar perfectamente el primer día que te vi. El primer día que me viste. Tú estabas en la terraza, como siempre. Guapísima. ¿Y por qué no decirlo? Increíblemente sexy. Yo te observaba escondido tras la cortina, mientras tú, de forma pausada, ibas colgando en las cuerdas cada pieza de ropa que había en la palangana. Cuando levantabas los brazos, tu ombligo asomaba bajo la camiseta. Entonces aceleraba el ritmo. De todo lo que vino después no sabría qué destacar. Si el momento en el que comenzaste a tender esa ropa interior tan maravillosa, o el instante en el que nuestras miradas se cruzaron cuando decidí dejar de ocultarme. Tal vez tú lo recuerdes mejor que yo, pero creo que transcurrieron no más de diez segundos hasta tuve mi primer orgasmo contigo. Aún hoy, conservo en la memoria tu cara de asombro. Después te fuiste corriendo.

Pasaron unos meses hasta que finalmente te vi asomar de nuevo por la puerta de la terraza. La espera se alargó demasiado, pero mereció la pena. Para entonces, mi polla era más grande, y tu rostro se adaptó perfectamente a las circunstancias.

Ahora que me marcho, creo que hay algo que debería contarte. Un día, mientras pasaba la tarde apoyado en la pared de mi cuarto, esperándote, tu casa me ofreció una nueva y excitante posibilidad. Ese día descubrí que tu habitación me quedaba también a un golpe de vista. Si pienso en aquel pijama, casi lo puedo tocar. El cielo quiso que fuese verano, y que tu casa fuese tan calurosa. Todo estaba a nuestro favor. Y sucedió. Fueron los cinco segundos más maravillosos de mi vida. El resto fue algo así como un sueño. Tus tetas siguen paseándose día tras día por el jardín de mi memoria. Como si el tiempo se hubiese detenido en aquel precio momento. Aunque tú no lo sabes, aquel día follamos como dos locos desesperados.

Hoy, aún sin verte, lo estamos haciendo por última vez. No quería marcharme sin dejarte un recuerdo. Espero que no se corra la tinta... ¡Y encima me ha salido un chiste! Jejeje. No debiste desaprovechar tu oportunidad. Pero ahora ya es tarde.

Hasta siempre Arantxa. Prometo serte fiel el resto de mi vida.


Despedida a mi madre colgada en la nevera.

Hola mamá,

he dejado esta despedida para el final. Sabes que no me gustan nada, por eso he preferido escribirte una carta. A la tía ya le he mandado la suya. Ya sabes. Lo que acordamos. A Arantxa también. Tal y como puedes imaginar, ha sido muy difícil, pero desde luego, no tanto como seguro va a ser decirte adiós.

Tan sólo quería agradecerte lo mucho que has cuidado de mí durante todos estos años. Espero que tú sientas lo mismo. Desde luego, lo he intentado. Sé que la marcha de papá fue muy dura para ti, y que sin duda, la mía lo será aún más. Puedes estar segura de que si me marcho, no es por propia voluntad. Si pudiese, no lo haría. Pero las cosas son así. La razón me es tan incomprensible como a ti. Aunque en el fondo, los dos sabíamos que acabaría pasando. Es injusto, pero no podemos hacer nada por cambiar las cosas.

Siempre te recordaré con aquel camisón rosa que te ponías cuando papá salía con sus amigos a tomar algo. Y desde luego, no podré olvidar jamás aquel día que entraste en el baño a traerme la ropa que había olvidado en la habitación. Mis sospechas se confirmaron. También las tuyas. Supe que fue así, cuando diez minutos después permanecías todavía en el interior del baño, mirando al espejo de reojo. Yo estaba tumbado en la bañera, tratando de disimular, pero finalmente, pensé que era excesivo lavarme el pelo por cuarta vez. Te pedí que me alcanzaras las toalla. Tú te acercaste, haciendo como que no mirabas, y me la diste. Cuando estabas a dos metros de mí, me levanté. Con la toalla enrollada en la cintura. Debías tener toda la escena grabada en la memoria, pues no dudaste un segundo en bajar la vista y hacer pedazos mi último y asfixiado intento por disimular. ¿Y eso? ¿Eso? ¿El qué? ¿Siempre te pasa cuando te duchas? Ehmmm... sí, bueno... a veces... Me temblaba todo el cuerpo. Esbozaste media sonrisa y te giraste lentamente sin perderme de vista en el espejo. Salí de la bañera y empecé a secarme. Traté de olvidarlo todo. Hacer que mi erección se esfumase. Pero fue imposible. Mientras tanto, te bajaste las bragas y te pusiste a mear como si nada. Me mirabas de forma intermitente con la mano en la barbilla. Y sucedió. Cuando te levantaste, me quité la toalla e intenté alcanzar la ropa que habías colocado estratégicamente sobre la cisterna. Te quedaste boquiabierta. Sin decir nada. Al intentar coger la ropa, te rocé sin querer. Llevo años deseando verla así de dura. Me miraste a los ojos y muy delicadamente la tomaste entre tus manos. El primer golpe me sacudió de de los pies a la cabeza. Te arrodillaste y la hiciste definitivamente tuya. ¿Sabes? Me es imposible no masturbarme mientras escribo todo esto. Estoy seguro de que a ti te sucederá al leerlo. Me encantó follarte por detrás con tu pierna izquierda en la tapa del váter. Fóllame como si fuese Arantxa, me gritaste. Si quieres, tenderé la ropa para ti.

Queda tan lejos todos aquello... Espero que algún día esos hijos de puta del centro psiquiátrico me dejen en paz y podamos ser felices de nuevo. Promete esperarme. Volveré.

Te quiero mamá.

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miércoles, 29 de julio de 2009

Viaje a Freiburg

Freiburg im Breisgau, es español Frigurgo de Brisgovia, y en idioma universal Ciudad Libre, es una ciudad situada en el sur-oeste de Alemania. Como característica principal destaca su cercanía a la selva negra: una extensión de bosques de 160 km de longitud y de 30-60 km de anchura (wikipedia), lo que hoy en día resulta un dato difícil de asimilar. Sí, el hombre todavía no ha sido capaz de destruir tal extensión de naturaleza y convertirla en muebles, o lo que es peor: simples cenizas u objetos que ni siquiera tienen una utilidad real. Tal vez tenga que ver con este hecho el nivel de sensibilización medioambiental de su población y sus dirigentes. Valga como ejemplo el barrio de Vauban, en el que las casas generan su propia energía mediante placas solares. Además, la energía sobrante se vende a las grandes compañías. Conclusión: la energía solar no sólo es limpia y gratuita (exceptuando la inversión inicial), sino que a la larga es rentable económicamente.

Si paseamos por sus calles, nos daremos cuenta en pocos minutos de la delicadeza con que ha crecido la ciudad. Impoluta (excepto en tiempos de máxima afluencia turística), rodeada de árboles y plantas que crecen en los lugares más insospechados, y con una arquitectura digna de un cuento de fantasía. Si habéis estado en Praga, seguro que os recordará a ella en muchos momentos. Pero claro, Praga es una gran ciudad europea... ¿Qué tal si le quitamos gran parte de la masa de coches y la cambiamos por una igual de grande pero de bicicletas? ¿Y los grandes edificios? Todos fuera y pongamos preciosas casitas y demás construcciones de pocas alturas. Ahora multipliquemos los preciosos jardines de Malá Strana por mil. Eso es Freiburg para mí. La pequeña sombra que deja el sol al golpear Praga minutos después del mediodía. Ah! Y si os preocupa la cultura, Freiburg también tiene mucho que ofrecer. ¿Qué tal un cine en el que puedas ir a ver una película sorpresa de estreno y que sólo tengas que pagar la voluntad si te ha gustado? También hay música en la calle. Sí, esos tipos que en España salen corriendo cada vez que aparecen las implacables autoridades. La parte negativa es que allí no hacen tanto deporte en horas laborales.

Si hablamos de la gastronomía y recordamos que estamos en Alemania, pues ya sabéis. Salchichas de todo tipo, Chucrut, maravillosos panes de cereales, Bretzel (lo que yo llamo lacitos), Kartoffeln Salat (ensalada de patatas), FlamenKuchen (algo así como una especie de pizza con masa fina), Nusschnecken (un bollito con crema de nueces)... Un poco de todo. Aunque claro, esto sí es claramente cuestión de gustos. Lo que sí es absolutamente incuestionable es la calidad de su cerveza (porque lo digo yo!), sobre todo las artesanales que se fabrican y sirven en el mismo lugar. Visita obligada son las tres fábricas de cerveza que hay en el centro de la ciudad. Suave, ecológica y con un estupendo sabor. ¿Qué más se puede pedir?

La proximidad a las montañas la hacen una ciudad con excelentes posibilidades deportivas. Desde bicicross a ski, pasando por parapente y escalada.

Definitivamente, un lugar maravilloso, accesible y asequible en el que pasar unas vacaciones con grandes amigos, o incluso por qué no, el resto de nuestros días.

Disfrutad las fotografías y no olvidéis apuntarla en vuestra agenda.












martes, 21 de julio de 2009

Freiburg


Llegó la hora. Conquistemos pues otra ciudad. Otro país. Los demonios que se queden en el aeropuerto. No tienen billete. No les dejen subir. Cinco días para un nuevo lavado de cerebro. Cincuenta historias. Trescientas imágenes más. Treinta y dos horas para que comience el espectáculo. 3... 2... 1... Off.

lunes, 20 de julio de 2009

La iba a llamar, aunque quizás, tantas horas al teléfono es un dineral. Y además, para escuchar sus lamentos me lo voy a ahorrar.

domingo, 19 de julio de 2009

Nunca, nunca más te voy a recuperar, porque cuando tú jugabas, yo creía que lo que hacías era bailar.

viernes, 10 de julio de 2009

Una Noche en el Club

Seguramente seríamos los primeros en llegar. Mi marido era así. No soportaba la impuntualidad. Como siempre, esperaríamos durante un buen rato, antes de que aparecieran los Campos, los Antúnez o los Belenguer. Las farolas del jardín del club centelleaban como nunca. A lo largo del camino que conducía hasta la entrada, nos acompañaban, a cada lado, como anunciando la más absoluta lucidez. El coche se detuvo. Escuché un sonido metálico. Pensé que alguna pieza se había soltado, pero pronto advertí que no tenía nada que ver con el Audi. Aquel día, teníamos un nuevo y exótico aparca-coches. Mi marido le cedió las llaves y nos dirigimos hacia la puerta de entrada. Miré atrás por última vez, antes de adentrarme en aquel sórdido lugar, mientras cabizbajo y encorvado, como el reluciente garfio de su mano izquierda, desaparecía tras los cristales tintados del monovolumen.

Poco a poco, la fiesta crecía. Debía esperar el momento oportuno en el que mi ausencia resultase mínimamente incriminatoria. Vi llegar mi oportunidad cuando escuché aquella canción a través del hilo musical. Aquella vez ni tan sólo me molesté en barrer la sala con la mirada en busca de mi marido. Supe con certeza que si no lo era ya, en breves instantes se convertiría en un auténtico mono de feria, buscando la atención de todos y cada uno de los presentes. Si podía destacar una sola de sus cualidades, ésta no era precisamente la originalidad.

Ya en la entrada, y con el camino totalmente despejado, me atravesó un fuerte olor a hierba recién cortada y estiércol que me empujó decididamente hacia delante, sin dejarme volver la vista atrás. Debía estar en la caseta que los aparca-coches tenían habilitada en mitad del pequeño bosque que rodeaba el club. A medida que me alejaba de la entrada, la penumbra iba tomando forma. Tanto era así, que no pude advertir un pequeño agujero cavado en la tierra y me di de bruces contra el suelo. Me levanté como pude. Escupí los restos de naturaleza que habían llegado hasta mi boca, y me sacudí levemente el vestido. Sucia, con la lengua acartonada, y un destello de sabor a tierra todavía en el paladar, reanudé la marcha. Mi corazón empezó a acelerarse. No era miedo. Tal vez sí en parte. Pero la huella húmeda de mi ropa interior no hablaba en forma alguna de terror ni de sombras. Estaba harta de aquel maldito club. De las bobadas de mi marido. De los caprichitos de mis hijos. Del asqueroso aroma a aloe vera de mi casa. Del sexo impoluto. Ahora sentía que, por una vez, mi vida no les pertenecía.

Al fin llegué. Era una pequeña casa de madera algo destartalada. Allí, el olor a estiércol era todavía más penetrante. No, no hablaba en forma alguna de terror ni de sombras. Ni de náuseas. Di con los nudillos en la puerta y esperé. Escuché el tintineo de un juego de llaves, y de nuevo aquel sonido metálico. No. Ni sombras, ni náuseas. La puerta se abrió despacio. El garfio asomó por el hueco. Pude ver su cara, aunque ensombrecida por la tenue luz que bañaba el interior de la casa. Traté de tragar todo el aire que la rodeaba. Mis piernas temblaban. En mi cabeza, Edgar Allan Poe se masturbaba en el depósito de un camión repleto de basura. Algo me estiró bruscamente del brazo, y cuando quise darme cuenta, todo mi cuerpo estaba completamente desparramado por el suelo. Aquel desconocido se sentó a mis pies y comenzó a rasgarme el vestido de arriba a bajo. Volví a aspirar con todas mis fuerzas, como intentando agotar el oxígeno, mientras el roce frío del metal se acercaba lentamente a las profundidades de mi cuerpo. Ahí de detuvo. Se levantó y descubrió su pene, completamente erecto, valiéndose de su propia mano metálica. Me abalancé de un salto buscando con la boca tan maravillosa escultura. Sabía a rancio, a ramas y hojas secas. Y olía a vinagre, cera quemada y un punto de pimienta. No podía parar. La sacaba, la metía. Lamía la punta y jugaba un poco con las manos. Volví a coger aire. Ni miedo. Ni náuseas. Alcancé con mi mano izquierda la huella húmeda bajo el único trozo de tela que permanecía intacto del vestido. Debí morderle, pues el sabor de su miembro comenzó a cambiar y a hacerse más dulzón y empalagoso. Me empujó. Caí al suelo. En un segundo me arrancó completamente el vestido. Me sujetó la mano derecha con el garfio y me la metió entera con la fuerza de un animal furioso. Pensé que iba a perder el juicio. Cada segundo que pasaba mi pulso se aceleraba un poco más, y mi consciencia se apagaba como un cirio a las puertas de la muerte. Cada vez más rápido. Cada vez más fuerte. Mi bendita fiera. Sentí un ligero pinchazo bajo su pene. Recé por ser completamente dominada. Pero su polla me abandonó. No sin antes dejar un ligero rastro de la leche más pura, como marcando el camino de vuelta. El resto lo absorbí y lo paseé con mi lengua por el interior de mis mejillas, mientras un frío aterrador empezó a secuestrarme de abajo a arriba. Grité como poseída. Su semblante se transformó por completo. Tenía al mismísimo diablo a los pies vestido de cirujano, dispuesto a regalarme la intensidad, la purificación. A desgarrarme sin piedad. La sangre tiñó el suelo de la casa. Perdía el conocimiento, mientras el sabor a estiércol se me escapaba por la comisura de los labios y me caía por el cuello. Pude observarlo aún, durante unos pocos segundos, tirado en el suelo, con el garfio empapado de sangre, y con la polla todavía palpitante y tan dura como al principio.

Desde aquí, creo que todavía puedo escuchar el eco que produjeron mis gritos. Cuando llueve, el olor de la tierra y el estiércol que me rodea, invade cada rincón de la caja. Cada uno de esas noches, me masturbo sin parar, hasta que exhausta, permanezco expectante imaginando las abominables dimensiones del placer en el quinto círculo del infierno.

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lunes, 6 de julio de 2009

El suelo está húmedo, mugriento. Un hedor inclasificable se ha instalado en mi nariz. Trato de respirar. Me incomoda. El hedor. La falta de oxígeno. Esta mañana, al despertar, descubrí que había vuelto a caer. Ahorcado por un tirabuzón. Amarrado al pasado con un ancla en la que se acumulan recuerdos como crustáceos imposibles de arrancar. Abandonado en el pozo sin fondo de su vientre interminable, me presiona sin piedad el espeso aire que se acumula sobre mi cabeza. No puedo luchar. Esta vez no. Y los que estáis ahí afuera... Si supieseis lo que os espera, tal vez no amariais tanto. Sergio, Ian. Si alguna vez habéis creído encontrar algo en lo que creer, me dejaré llevar por la oscuridad que me llena, y me ahueca el alma. Seguro que ahí arriba la cerveza no es tan amarga. Ni las canciones tan frías. Ni la soledad tan sedentaria. Seguro que todos han aprendido algo. Que todo es una broma, tal vez. Si al menos fuese invisible... Pero este agujero es cada vez más grande y más transparente. Aunque opaco por dentro. Y pese a todo, ahora no quiero salir. Sobre mí, la salida de este pozo, como una estrella inalcanzable, me reclama. Pero mis brazos no llegan. Mi alma no puede. Mi cuerpo se pudre. Si al menos pudiese volver atrás... No, no serviría de nada. Volvería a escuchar el canto fúnebre de las sirenas marchitas. El sonido mortecino de tres décadas casi pérdidas. Sin saber qué busco. Ni cuando hacerlo, ni dónde encontrarlo.

domingo, 5 de julio de 2009

La Camarera de tus Sueños

Me vi mirando hacia arriba, observando una a una las caras de todos aquellos sementales que, de un momento a otro, derramarían sobre mí su leche templada. Una tras otra, las iba agarrando, tratando de mantener el equilibrio. Todas debían estallar a la vez. Yo encendería la mecha, y ellos se encargarían de controlar la eyaculación hasta el momento preciso. Entonces entró mi madre. Tras un minuto de indecisión, pensé que lo mejor sería chupar con más energía. Como si no pasara nada. Todos parecían disfrutar de la escena. Enloquecían mientras se masturbaban viendo cómo me relamía, y sintiendo la presencia de mi madre a sus espaldas. Nunca supe como terminaba aquella historia. Cierto es que ella entró. Pero a despertarme. Había olvidado poner la alarma y llegaba más de una hora tarde al trabajo. Aquel día tenía una cita importante. Siete de los más altos cargos de la empresa me esperaban para una reunión de seguimiento, que se había retrasado por mi culpa. Evidentemente, la reunión fue un desastre. Aunque no puedo decir que lo pasase mal. Sobretodo cuando simulé tener una urgencia y me escapé corriendo al baño del edificio. No sé lo que pensarían, cuando diez minutos más tarde, me vieron aparecer con aquel sofoco. ¿Se encuentra bien, srta. Reyes? Sí, respondí, mientras intentaba camuflar mi sonrisa bajo otra algo menos delatora.

Desde entonces no pude dejar de pensar en ello. En los cafés, en el metro, en la oficina. Cada vez que veía a mi madre. Descubrí que no era la única persona con aquella fantasía. Bukkake: 774000 resultados en google. Tenía suficiente material como para masturbarme el resto de mi vida. Cada noche, me acariciaba arrodillada en la habitación, mientras sostenía aquel vaso lleno de leche condensada. Cuando quedaban más o menos tres minutos para que el vídeo terminase, aumentaba el ritmo de mis dedos. Poco a poco, derramaba el vaso sobre mí, hasta que me corría junto a los últimos que lo hacían en la pantalla, y me untaba la leche condensada por todo el cuerpo.

Aunque inconscientemente, debí creer que aquello saciaría mi líbido, pero nada más lejos. Meses más tarde, decidí que debía dar rienda suelta a mi fantasía. Descarté de entrada la posibilidad de hacerlo con conocidos. Demasiado arriesgado. Lo mejor sería poner un anuncio en alguna página de contactos. En tan sólo unos días, había recibido cientos de visitas, y había casi cincuenta hombres decididos a apuntarse a mi fiesta. Escogí uno de cada país. Quería beberme a la humanidad.

Un mes más tarde, volví a mirar hacia arriba. Aquella vez era real. Una negra, una blanca... Cada una diferente a la anterior, pero todas ellas con un tesoro escondido. Me movía en circulo recorriendo aquel maravilloso escenario, en el que una masa de figurantes me elevaban al papel protagonista. La copa de brandy permanecía intacta en aquel suelo repleto de pies desnudos. Aquella noche, sentada sobre el sybian, yo dirigía la orquesta. La última interpretación se situó entre el sueño y mis noches de fantasía que lo sucedieron. Aunque fue imposible hacer que todas aquellas pollas me regalasen su leche al mismo tiempo, me corrí varias veces mientras nadaba en aquel mar de esperma multiracial. Mientras recorría mi cuerpo expandiendo sobre él toda la viscosidad de mi premio, y bebía mi más que merecida copa de brandy blanco. Tuve la impresión de estar flotando en las nubes.

Hace ya algunos años de todo aquello. Nunca he vuelto a repetir, aunque no descarto hacerlo. Fue la experiencia más satisfactoria de mi vida, pero tiempo después de que tuviese lugar, llegué a la conclusión de que tal vez aquélla no era mi fantasía real. Recordé casi haber muerto de placer, pero descubrí la forma de morir inevitablemente. Sí, exacto. Descubrí que un director de orquesta sin su batuta, es como un bukkake en el que no abre la puerta la camarera de tus sueños.

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martes, 30 de junio de 2009

The Good, The Bad & The Queen - 80's Life


En proceso de desintoxicación del pop indie...

Una de mis personalidades admiradas desde hace tiempo. Uno de esos tipos capaz de hacer funcionar cualquier cosa que pase por sus manos. Hacerla funcionar de verdad, con calidad y con éxito. El señor Damon Albarn.

Ésta es una de las últimas aventuras en las que se embarcó tras la parada de oxigenación a la que Blur se sometió, y de la que parece ya ha salido. Esperemos que prospere y nos vuelva a sorprender.

Esta canción es para mí ya un clásico, y sí, un temazo. Faltaría más!


The Good, The Bad & The Queen - 80's Life

Where do I see the light
It's all gone dead in a way

Cos more or less and get on by
My made up thing on the day

Oh Lord can a stone
Be ballest for an aching soul

Just learning how to know your mind
No hiding out on the way back

To get out before I'm feeling
You just blow them all away
It's eighties life
But it all looks good on you

Suddenly police run out
And hope is found in a sound

Cos I don't want to live a war
That's got no end in our time

Call it living in this country
Calling it missing dawn patrol
It's eighties life
And it's all gone right on you

Vídeo: The Good, The Bad & The Queen - 80's Life

sábado, 27 de junio de 2009

Polen

Bueno, éste es el primer texto de una serie de relatos eróticos que voy a ir publicando. Son el producto de un curso de literatura erótica que estoy haciendo. Puede parecer raro, pero es interesante. Espero que os guste, y por supuesto, espero vuestras críticas.

Polen

- Primer piso. Segunda habitación a la izquierda. Debes abonarme el importe correspondiente antes de subir. Política de empresa.

Era una mujer mayor. De unos cincuenta años aproximadamente. Su voz rota, y aquella tez ligeramente castigada, debían ser los resquicios de una vida poco convencional. Pese a todo, se vislumbraba en ella una belleza abrumadora. Seguramente, una chica deslumbrante años atrás, pensé.

Le di el dinero y me encaramé hacia el primer piso. Habitación ciento dos. Me detuve frente a la puerta. Golpeé ligeramente la madera un par de veces con los nudillos. Escuché unos pasos. El sonido de aquellos tacones, llegado a mis oídos, se convertió en una música de cámara únicamente ejecutable por los mismísimos ángeles. Un ritmo, que no hizo sino acelerar mi corazón. Más de lo que ya lo estaba, desde que a primera hora de la mañana, al despertar, imaginé la escena que estaba a punto de comenzar. La puerta se abrió, y tras ella, se asomó la más bella de las mujeres que jamás había contemplado. Era bastante mayor que yo. Morena. Metro setenta y cinco, supuse. Al verme, se le dibujó una sonrisa que me recordó a la de mi hermano pequeño. Esa sonrisa que mostraba cuando mi madre le concedía algún capricho que llevaba tiempo persiguiendo. Me hizo pasar. Sentarme en la cama. Luego, desapareció durante unos minutos.

Me asaltó el rostro de Javi. No me sentía culpable. Al fin y al cabo, era un paso esencial para que nuestra relación avanzase, o se estancase para siempre. Sin saberlo, él mismo me había empujado hasta el interior de aquella habitación. Nadie sospechaba nada. Sólo yo. Y tal vez él, por la falta de buen sexo entre nosotros. Los demás estaban seguros de que lo nuestro iba viento en popa. De eso era yo la culpable. Por ejemplo, cuando mis amigas me preguntaban, les contaba con pelos y señales cada uno de nuestros increíbles encuentros sexuales. De hecho, más de una de mis amigas se había atrevido a probar cosas nuevas después de nuestras conversaciones. Lo cierto es que parece que les fue bien descubrir la existencia de otros orificios en su cuerpo. Eso debió magnificar la creencia de que nuestra relación estaba en un punto álgido. Curioso, ¿no? Cuando a tus amigas les meten una polla en el culo, su visión sobre ti, y sobre la relación con tu novio, mejora. Da que pensar...

Soraya volvió. O así me dijo que se llamaba. Llevaba un liguero negro, que me mostró al detalle, al tiempo que se contoneaba frente a mí como una flor agitada por el viento en mitad del campo. Aquella metáfora se instaló en mi cabeza, y me invadió un creciente deseo de acercarme más para olerla bien. De untar mi nariz de polen y aspirar. De repente, imaginé un diluvio. Una inundación. Cosas de la sintonía entre el cuerpo y la mente.

Me dejé llevar. Ella me quitó la ropa, y tras deshacerse en halagos hacia mis jóvenes y turgentes pechos, se abalanzó sobre mí como una auténtica fiera. Elegante, pero lujuriosa. Yo me volvía loca. Me retorcía en la cama como un gusano, mientras ella no dejaba de recorrer mi cuerpo con su lengua. Mi boca. Mi cuello. Mis pechos. Mi vientre. Mi cintura... Aquel día descubrí que las pollas de goma podían ser mucho mejores que las naturales. Al fin y al cabo, todo depende de quien se esconda tras ellas. Aunque el tamaño de aquel cacharro debió ayudar en parte. Eso sí, nada comparable a sus caricias. Al maravilloso roce de sus pechos contra los míos. Yo, gritaba. Gemía. Mientras ella, impasible, hacía de las suyas al pie de la cama. La luz que se colaba a través de la ventana, dibujaba en su espalda un precioso paisaje, que yo no podía sino apreciar de forma intermitente. En el corto lapso de tiempo que ella dejaba entre cada golpe de consolador. Tuve el primer orgasmo de mi vida (hasta hoy, el mejor). El segundo. El tercero. Perdí la cuenta. Después fui yo la que la hizo gritar. Jamás he vuelto a probar un plato tan exquisito.

Ninguna de las dos miró el reloj en todo el tiempo que estuvimos juntas. Todo terminó cuando la extenuación superó con creces nuestro apetito sexual. Completamente saciada, y sudada como una perra, me marché. Con un beso en la mejilla. Dejando atrás la mejor noche de toda mi vida.

Pese a todo, nunca me he atrevido a decirle nada a Javi. Todo el mundo le adora. Y él me quiere con locura. Por eso, todavía hoy, cuando me envuelve su pecho, deseo que crezca desmesuradamente, y que la carne de su pene se transforme en goma. Por cierto, no me he presentado. Me llamo Elena. Tengo 21 años. Y el amor de mi vida es una prostituta de lujo que conocí meses antes de matricularme en la facultad.

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viernes, 26 de junio de 2009

Por fin tengo casa!!

Si no pasa nada, ésta va a ser mi nueva casa:



La primera foto es de la cocina. Las de abajo de la buhardilla, y la última de la puertecita de la buhardilla que da a la terraza.

No se aprecia muy bien en las fotos, pero es una casa de 3 plantas, con dos baños (uno de ellos con una especie de Jacuzzi), una cocina descomunal, un salón grande, una buhardilla y una terraza! Todo para 4 personitas. Un chico es estudiante de filosofía, otra chica trabaja en un centro psiquiátrico y otro chico es nuevo y no sé nada de eĺ.

Finalmente, siguiré viviendo en Beni, aunque ahora a la parte del pueblo, como quería. Hoy ha sido un gran día. Espero que no se tuerzan las cosas.

Ahora, a descansar, que me lo he ganado.

Hoy II

Hoy las imágenes se difuminan y las letras se borran.

jueves, 25 de junio de 2009

Hoy

Hoy sólo creo en las imágenes y en las letras.

sábado, 20 de junio de 2009

Sushi

Estrenamos sección. Aquí os presento al pescao del Manel, al que bautizamos como "Roig". ¿A que es original? jeje. Yo creo que esto es casi maltrato animal y todo... Un pez en una tarrina de soja... pobret. (que no vive ahí eh! Que le estaban acicalando la cueva jeje)


viernes, 19 de junio de 2009

La Segunda Juventud

Cuando viera su dibujo sobre la Inmaculada Concepción, lo conseguiría. Sólo me quedaban unos días, y todos los informes eran favorables. Ni una mancha en veinte años. Incluso me había permitido el lujo de estudiar derecho, como en las películas. Aquel día, el repiqueteo de las llaves contra los barrotes comenzó algo antes de lo habitual, y se detuvo ante mí.

- Vaya, gracias. Estoy impresionado, Fernández. Apuesto a que se muere por comenzar su segunda juventud.

Asentí. Me emocioné. Sonrió mientras jugueteaba con la cruz de su cuello. Hundió la mano en su pecho, bajo la cazadora, y gritó enloquecido:

- ¡Seguramente, mi hijo también hubiese disfrutado la primera!

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jueves, 18 de junio de 2009

Templeton - Brasil

La cancioncilla del día. Una de las revoluciones del indie nacional del año. Primer disco, primer bombazo. Hay unas cuantas canciones que suenan realmente bien. Disfrutadlos...


Templeton - Brasil

Quiero llevarla al altar
pero, ¿quién nos va a casar
si no hay nadie más en la ciudad?,
todos los que un día estuvieron
ya se han vuelto atrás.

Es el deshielo lo que
pronto va a calmar la sed.
La iba a llamar aunque quizás
tantas horas al teléfono es un dineral
y además para escuchar sus lamentos
me lo voy a ahorrar.

Voy a reír, voy a llorar,
veremos quién aguanta más.

Voy a reír, voy a llorar,
voy a aguantar sin respirar.

Si llego a hablar
se iba a enterar,
quiere que haga ciertas cosas y no tengo edad,
y al final
todo lo que hemos sufrido es bastante normal.

Voy a reír, voy a llorar,
veremos quién aguanta más.
Voy a reír, voy a llorar,
voy a aguantar sin respirar.

martes, 16 de junio de 2009

El niño gusano - Pon tu mente al sol

No, ésta no es la canción que ayer andaba buscando. Ya dije que no la buscaría. Ésta es la canción que hoy me ha acompañado al trabajo, así que por algo (ra) será... Uno de los mejores textos que se ha podido parir en forma de canción.

No, ninguno de nosotros estamos hechos con frío, con frío ...

El Niño Gusano - Pon tu Mente al Sol

Si pudiera elegir, saldría de la bolsa del canguro,
si tuviera que elegir me quitaría la piel para estar desnudo.
Yo no sé contar lo que pasa en la realidad.

Si pudiera elegir sería el hombre más lento del mundo.
Ya tengo listo un traje nuevo para mi corazón.

Pondré mi mente al sol,
pondré mi mente al sol ...
Pondré mi mente al sol,
pondré mi mente al sol ...

Tejí con hilo verde una alfombra de hojas donde tumbarme,
también fabrique un dado con la palabra "hoy" en cada lado.
Yo no sé contar lo que pasa en la realidad.

Y si pudiera elegir, saldría de la bolsa del canguro,
ya tengo listo un traje nuevo para mi corazón.
Yo no sé contar lo que pasa en la realidad.

No, ninguno de nosotros
estamos hechos con frío, con frío ...
No, ninguno de nosotros
estamos hechos con frío, con frío ...
No, ninguno de nosotros
estamos hechos con frío, con frío ...
No, ninguno de nosotros
estamos hechos con frío, con frío ...

Vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=KTbHbSXD_Kw

Track 1 - ... (0:00)

Hoy es uno de esos días que seguro retratan un millón de canciones. Seguro. Pero ahora mismo no puedo encontrarla. Siempre he sido una de esas personas que cree que existe una canción para cada momento, para cada circunstancia. Pero claro, cuando un instante dice tantas cosas, y tan diferentes, el trabajo se complica. ¿Qué canción elegirías tú para un día en el que termina y comienza tu vida al mismo tiempo? A lo mejor, tú si sabes dónde está esa canción. Si es así, aunque probablemente estés equivocado, márcala bien. No la pierdas. Algún día te hará falta y la echarás de menos como yo. La canción de la caída y el vuelo superpuestos en el tiempo. La canción de las metáforas que es capaz además de acabar con ellas. Que inventa nuevas a cada momento y las hace pedazos en un pestañeo. Búscala por mí. Yo voy a dejar de hacerlo. Si la encuentras, es posible que tengamos mucho de lo que hablar. Seré todo oídos. Pero ahora, prefiero desconectarlo todo. Quiero pensar que no existe. Ni siquiera en sueños...

lunes, 15 de junio de 2009

Bienvenidos a mi nueva pocilga

Estáis todos invitados a venir a retozar en el barro... "Bonita" metáfora la de la imagen...

viernes, 12 de junio de 2009

Escamas en la bañera

Era mi diluvio, pero no mi barca. Yo, un náufrago de mi propia historia. Los de la mudanza esperaban abajo. También las aguas embravecidas. Su bolso colgando todavía en el perchero. Al fuego con él... y con todo lo demás. Brújula rota. Seis mares consumidos. El último aguardando. La eché... Se marchó... No sé. Cualquier rumbo sería inútil. Volvería a naufragar. Cerré la puerta. Bajé despacio. A media escalera, maleta en mano, me sorprendió su canto. Sentada en el borde de la camioneta se peinaba y coleaba. ¿Dispuesto para volver a embarcar, mi capitán? Sonreí. Me encantaría volver a recoger sus escamas del mar de mi bañera.

Safe Creative #0906124011369

jueves, 4 de junio de 2009

Te Cambio la Pelota por un Beso

Entonces reconocí la mirada de la fotografía. Era Mario, ahora estaba segura. Regresé a casa. Los días posteriores traté de disimular. Si alguien me preguntaba, utilizaba la clásica excusa del trabajo. También para salir airosa de los calentones de mi marido. Quise volver a verle. Cogí nuestra pelotita de goma y salí disparada imaginando las tardes que pasamos juntos. Allí estaba. Y yo, veinte años más joven, frente a él sin poder marcharme. Le propuse un cambio: la pelota por el beso que tanto tiempo me estuvo negando. Después me marché. No he podido volver a besar sin recordar el dulce tacto de aquel mármol, aquella fotografía.


Viaje hacia Ninguna Parte

Llovía afuera y yo sin paraguas. Aún así, cuando pude ubicarme, cerré la puerta de aquel trasto y me dirigí hacia casa. A este lado de la ventana, una cara triste, llantos y náuseas. Dentro, una cara conocida y otra que nunca olvidaría. Tuve ganas de intervenir, de matar sin preguntar. Pero no podía. No debía. Recordé las normas y decidí aparcar la sangre hasta la vuelta. ¡Y encima con mi liguero! Me pregunté cómo ocurriría. Por qué. Cuándo dejaríamos de ser felices. Cerré la puerta y pulsé el botón de regreso. La próxima vez que Alex quisiera jugar a ser Doc, su madre sería la cobaya.

miércoles, 3 de junio de 2009

Los Planetas - David y Claudia

Cuando una canción pasa a ser poco más que una broma en un pestañeo...




Los Planetas - David y Claudia

Puedo hacer lo que quiera,
puedo hacer una esfera
y viajar en su interior
y llegar a las estrellas.

Puedo hacer que te vuelvas,
desde dentro hacia fuera.
Puedo hacer que no haya Sol,
puedo hacer que no lo veas
y que nadie nos recuerde nunca más.

Puedo hacer una prueba,
puedo hacer que me quieras,
puedo andar dentro de ti,
puedo estar en tu cabeza y
que no mires a nadie nunca más.

martes, 26 de mayo de 2009

¿Te Acuerdas de Mí?

- ¿Te acuerdas de mí?

- ¿Debería? – respondió insolente el renacuajo.

- Supongo. Aunque entiendo que no sea así. El tiempo dejó de correr por ti. Y yo debo haber cambiado mucho en estos treinta años.

- ¿¡Treinta años!? – dijo sorprendido – Entonces…

- Acabo de llegar, campeón. – respondió el hombre con los ojos empañados.

Hacía tanto que nadie le llamaba así… Emocionado, el pequeño se levantó de un salto y se lanzó a sus brazos.

- ¿Qué pasó? – dijo el niño entre lágrimas.

- Esta mañana el paracaídas no se abrió.

- Vaya… ¿Y mamá?

- Bueno, siempre quiso venir a buscarte. No creo que tarde en llegar.

viernes, 22 de mayo de 2009

El Niño Gusano - Ángel Guardia

Bueno... poco a poco voy a intentar retomar el ritmo del blog. Iré poniendo algún relato más y algunas otras cosas. De momento, hoy quiero rendir homenaje a otro de esos músicos que no he tenido tiempo de conocer a tiempo. Un grupo todavía por descubrir del todo, pero que pinta bastante bastante bien. Descansa en paz Sergio. Con ustedes, unos de los grandes abanderados del indie del país, El Niño Gusano.

El Niño Gusano - Ángel Guardia

Del sombrero de copa salí,
a ese lugar yo quiero ir a vivir,
¿no ves que allí no necesito mapas?

Todas las palabras olvidé,
en estuches a medida las guardé,
se habla mejor con la boca cerrada.

Tráteme de usted,
soy mucho mejor que vos.
Tráteme de usted,
soy mucho mejor que vos.

Iré hasta las puertas del borrador,
el señor Tragalotodo me abrirá,
no habrá visitas en tu nueva casa.

Tráteme de usted,
soy mucho mejor que vos.
Tráteme de usted,
soy mucho mejor que vos.
Tráteme de usted,
soy mucho mejor que vos.
Tráteme de usted,
soy mucho mejor que vos.

Y la mujer policía
me acompañará a mi domicilio ideal.
Y mi ángel guardia será el truco definitivo
para pasar un año sin parar de reír.
¡Qué bien sabe no existir!

Del sombrero de copa salí,
a ese lugar yo quiero ir a vivir,
¿no ves que allí no necesito mapas?

Tráteme de usted,
soy mucho mejor que vos.
Tráteme de usted,
soy mucho mejor que vos.
Tráteme de usted,
soy mucho mejor que vos.
Tráteme de usted,
soy mucho mejor que vos.

Y la mujer policía
me acompañará a mi domicilio ideal.
Y mi ángel guardia será el truco definitivo
para pasar un año sin parar de reír.
¡Qué bien sabe no existir!

Y la familia de mi familia
invitará al hijo suplente a cenar.
Y mi ángel guardia quemará todas las pruebas
que demuestren que un día estuve allí.
¡Qué bien sabe no existir!
Y mi ángel guardia será el truco definitivo
para pasar un año sin parar de reír.
¡Qué bien sabe no existir!
Sin parar de reír.
¡Qué bien sabe no existir!
Sin parar de reír.
¡Qué bien sabe no existir!

sábado, 16 de mayo de 2009

La piedra filosofal

Lo mejor sería ir a por el destornillador. La última pieza necesitaba un ajuste antes de poder dar por terminado aquel ser metálico. Era mi obra maestra. El cuadro que todo artista querría haber pintado. La envidia sembrada de la historia que cualquier escritor desearía imaginar. La correspondencia que cualquier amante anhela, buscando escapar de su propia isla. Antaño pinté. Imaginé. Envidié. Aquel día hice el destornillador a un lado y cesé en mi anhelo. Había terminado. La extraordinaria visión de aquella gigantesca criatura me sobrecogió. Bajé la cabeza. Avancé hacia él. Lo abracé. Su tacto era frío y eterno. Tal y como había diseñado nuestro inquebrantable amor.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Volando a Praga

A escasas horas de emprender mi aventura personal en la ciudad que vio nacer, vivir y enterrar a uno de los grandes de la literatura mundial, me pregunto cómo deben ser este tipo de viajes. Libros, cámara de fotos, una libreta y bolígrafo. Deben ser maravillosos compañeros de viaje todos ellos. Lo cierto es que jamás había imaginado hacer algo así. Nunca hasta que se cruzó por mi mente y ya no me dejó en paz. En realidad se puede enfocar de muchas formas. Yo quiero ver Praga de dentro hacia fuera. Quiero sentir que toda mi vida ha estado siempre allí. Después de todo, creo que ya no volveré a ser el mismo. Tengo la ligera impresión de que esa ciudad recorrerá conmigo el mundo durante el resto de mis días. O quizás tan sólo sea un deseo. El deseo de volver sabiendo que en el fondo todo es relativo. Que incluso la existencia, o su propia ausencia, son de alguna forma completamente relativas. El deseo de la aceptación absoluta. El encuentro definitivo con la valoración de alternativas. Pero sí, también. Quiero que sea ella la que me enseñe a quererte mejor.

martes, 21 de abril de 2009

Microrrelatos 2008/2009 (I)

Aquí os pongo algunas de las pocas cosas que he escrito últimamente... Y es que una mala época la pasa cualquiera. Y a mí me sabe peor que a vosotros, os lo aseguro. Ahí van unos cuantos microrrelatos:

Mientras pueda verte

Salvo quizás, por esa casi imperceptible gota de sangre seca en el foco de la cocina. O por la implacable huida de aquel valiente cobarde al que no tuve tiempo de alcanzar. De no ser por el silencio sepulcral que sin tu risa, baña cada rincón de lo que fue mi sueño más placentero, juraría haberte visto sonreír. Mis ojos se empañan. Las mariposas de mi estómago resucitan al comprender que jamás habrá más obstáculos. Sirvo dos copas. Brindemos por la eternidad. Vuelvo a ver tu cabeza deslizándose hasta el suelo. Lo siento. En realidad, tan sólo quise partirte las piernas


Mi Buen Samaritano

La que siempre lucía antes de que los bombardeos acabasen con él, era una chaqueta desgastada de color militar. Con ella paseaba por Kabul antes del regreso de los soldados. Ahora, llena de paradoja, descansa en mis brazos mientras lloro la pérdida de mi buen samaritano. Me quedaré en el país unos días y volveré. Ya no importa que sigan muriendo. Mi trabajo ha terminado. Fin. Quizás a causa de mi imaginación, o de un delirio sembrado de culpabilidad, pero lo cierto es que esto nunca ocurrió. Sólo es un sueño. Un sueño que me asalta cada vez que me secuestra mi sofá de piel, mientras consumo habladurías intentando recomponer el mundo.


Nunca Más

Él, lleno de ardor y desprecio, pensaba en el final. Ella, ansiosa, esperaba una respuesta en el pasillo. Su visita estaba siendo fugaz pero intensa. Todo era una farsa. Un amor fingido con una única intención: acostarse con él. Pero no pudo más y, finalmente, confesó. Le había hecho creer que tenía una terrible enfermedad para mantenerlo encerrado en su habitación durante más de cinco años. Que sus padres continuaban con vida al otro lado de la puerta. Sólo por ocultarle lo que ocurría afuera. Entonces entendió el porqué de tanta insistencia. Juró no volver a tocarla jamás, aún sabiendo que no quedaba nadie en ningún rincón del planeta.


Finales

Cerré la puerta sin hacer ruido y fui a acostar a los niños. Como cada noche, sentado al pie de la cama, me dispuse a leerle un cuento a Elena. Nunca pedía ninguno. Conocía perfectamente sus gustos, y ella prefería que la sorprendiese. Antes de terminar, me cerraba el libro y, tras un fuerte abrazo, me obligaba a abandonar la habitación. A la mañana siguiente, en cuanto asomaba el sol, saltaba de la cama y venía corriendo a buscarme. Embobado escuchándola, descubría cómo su sueño había reinventado el final. Ahora, apoyado en la mesa de la cocina, pienso en lo mucho que me hubiese gustado poder saber cómo termina El Mago de Oz.

Entre montañas de migas

Cerré la puerta despacio sin hacer ruido. Prefería no compartir con nadie mi botín. Al principio también me pareció un lugar estupendo. La casa estaba muy descuidada, y había alimentos por todas partes. Pero un día supe que algo no iba bien. “Aún hay comida. Saldremos mañana.”, decían los holgazanes. Uno de esos mañanas no pudieron salir. Sus provisiones se agotaron, y en pocos días todos murieron. Orgullosa, conseguí sobrevivir al desastre, e incluso volver a ver la luz. Seguí construyendo montañas y montañas de migas, pero el lugar se hizo cada vez más grande, hasta que un día las paredes del hormiguero se me vinieron encima.