miércoles, 23 de junio de 2010

Último tango en... el Kafcafé





La señorita en cuestión se llama Rosina Fraschina. Autoproclamada actriz, acróbata, balarina y payasa, podéis encontrarla detrás de este blog. Culpable, aunque sea en un pequeño porcentaje, de convertir en auténtica magia mi última noche en la ciudad del azahar. Así pues, sólo puedo decir: muchas gracias, y buena suerte!

Música: WEEN - The Mollusk

sábado, 12 de junio de 2010

Puede que tal vez. Quizás. Quién sabe...


El protagonista de nuestra historia bien podría ser un joven que escribe estas líneas, sentado sobre la taza del váter, mientras consume pacientemente (o todo lo pacientemente que puede) la totalidad de las drogas que posee. Sentado en la taza del váter, de un hostal de bajo coste, de una ciudad que bien podría llamarse Dublín. O Southampton. O Manchester. En la taza del váter, porque el baño puede que sea el único lugar que no cuente con alarma anti-incendios. Con un salchichón hundido en la pila, bajo seis dedos de agua fría, porque posiblemente, en dicho hostal, no tenga acceso a un frigorífico en el que poder guardarlo. Puede que haya olvidado cerrar la puerta del baño, así que en este momento, seguramente, piense en levantarse para cerrarla, y así, no dejar escapar el humo hacia el interior de la habitación. Una calada más, tal vez. Y tal vez, el humo escale ahora la atmósfera del baño, para permanecer inerte, un metro por encima de su cabeza. Puede que tenga miedo. O puede que lo haya tenido. Es posible que, por ello, quiera olvidarse de llevar sus drogas encima. Quizás por ello también escribe esta historia. Para olvidarla. Y a la vez, para no olvidarla nunca. Real. Inventada. Quién sabe.

Es probable que, si retrocedemos una hora en el tiempo, haya más gente en la habitación. Dos personas más. Vestidas de uniforme. Dos policías, debéis estar pensando. Pues sí. Dos policías. Exacto. Uno de ellos con los brazos cruzados, mientras el otro anota los datos de nuestro protagonista, y las respuestas a las preguntas que ambos formulan por turnos. No, no lo hice. Puede que ésa sea una de las respuestas. La pregunta es obvia. Si ha robado el pasaporte de la chica, y ese cuchillo multiusos, es mejor que lo diga ahora. No, no lo robé. Si pensara en robar algo, en algún momento de mi vida, no robaría un cuchillo. Es un cuchillo valioso, puede que añada el policía de los brazos cruzados. Bueno, no lo sé, pero aún así, ¿para qué quiero robar un cuchillo? Llevo tres días en este país, y lo último que quiero es tener problemas. Sería una estupidez. Si lo hace, puede que parezca sincero al pronunciar estas palabras. Aunque asustado. Puede que porque unos minutos antes, casi al inicio de la conversación, uno de los policías le haya advertido diciéndole: Probablemente tengamos que llevárnoslo esposado a comisaría. Esto debe alterar a cualquiera. A cualquiera a quién todo esto le pille desprevenido. Alguien que puede que sepa, a ciencia cierta, que es inocente de todo aquello de lo que se le acusa. Es evidente. Es tan sólo un truco. Una estrategia policial. Pero, precisamente, por eso lo es, porque funciona. No son tan tontos como parece. Al menos, algunas veces. Seguramente, ahora esté un poco más asustado. Sería el momento perfecto para que confesara. Mala suerte. La respuesta, tal vez, siga siendo No.

Retrocedamos media hora más. Ahora, es posible que vuelva a estar solo en la habitación. Tal vez, mirando por la ventana. Quizás, a lo lejos, esté sonando Love will tear us appart de Joy Division. Puede que el tiempo pase. Y el protagonista, tal vez, espere una llamada que no llega. Una llamada de alguien que puede que no sepa muy bien quién es, pero que no debería tener que llamarle de ninguna manera. Puede que esto le empuje a coger el teléfono y a adelantarse a los acontecimientos. Los nervios, quizás. Sí, lo nervios, puesto que al obtener la respuesta a su llamada, habrá perdido, seguramente, toda capacidad de hablar en inglés, que quizás tuviese unos minutos antes. Y eso, teniendo en cuenta, que es posible que no haya respondido a la llamada la persona que él esperaba: alguien relacionado con los controles de seguridad del aeropuerto, puede que creyese. Estoy viendo llegar un coche de policía a través de mi ventana. ¿Es por mí? Puede que no entienda nada de la explicación que venga a continuación. Así que debería volver a preguntar. Al otro lado de la línea, una chica. Seguramente nerviosa. Preocupada. Sí, es por ti, simplifica. Pero tranquilo. Sólo quieren hablar. ¿Hablar? ¡Genial! Ya tenía ganas de tener amigos en esta ciudad. Puede que piense él. Les invitaré a un te. Está bien. Si son dos, un te, y un café. O sólo café. Una de las bolsas de te, que puede que hubiese al llegar, tal vez repose sobre la mesilla de noche todavía templada. Puede que, en este instante, la conferencia llegue a su fin. Está bien. Lo primero, esconder las drogas. Sí, eso debería ser lo primero. Puede que, pensando en la dificultad de reponerlas, y del dinero que puede que costasen. Quizás no haya ningún lugar realmente bueno para guardarlas, tras descartar lanzarlas por la ventana. Así pues, un clásico, aunque poco inteligente escondite, tal vez, le recorra la mente como una flecha ardiendo. Debajo de la cama. No hay otra posibilidad. Sí, debajo de la cama. Puede que pensando en que la policía esté tardando demasiado en subir, se vea sorprendido por otra llamada telefónica. Dicen que bajes para hablar contigo. Sí, eso debería ser lo lógico, puede que piense el protagonista, descartando la idea de que por un pasaporte y un cuchillo, tengan una orden de registro. Puede que baje a toda prisa las dos escaleras, que tal vez haya en el edificio, en el que quizás se encuentre. A lo lejos, un policía y una señora mayor. Casi con toda probabilidad, la dueña del hostal, que quizás esté pensando en fortalecer las medidas de seguridad de su establecimiento. Hola. La chica de la casa, en dónde has pasado los tres últimos días, dice que puede que le hayas robado su pasaporte. ¿Es eso cierto? No, claro que no. ¿Seguro? No, claro. ¿Para qué iba a querer yo eso? Bien. ¿Podemos ver tu habitación? Sí, claro, responderá seguramente. Sin perder ni un solo segundo. A pesar de que sepa que las drogas que tal vez posee, podrían causarle graves problemas. ¿Dónde vives en España? En Barcelona, quizás. En Valencia, responderá, más que probablemente. ¡Oh! He estado allí para ver las carreras de motociclismo. Vaya... es que a mí... no me gusta el motociclismo. Puede que ahora, nuestro antihéroe esté pensando en que la amistad con la que soñaba no anda por muy buen camino. Quizás, mientras asciende por las escaleras, con los dos policías pisándole los talones, otro interrogatorio. Y con éste, tal vez pueda contar ya tres. El de la Policía Nacional de España. El del Servicio de Inmigración inglés. Éste... El que quizás ahora responde, con unos cuantos nervios más que a los anteriores. Las preguntas, seguramente las mismas. ¿Qué haces aquí? ¿Cuánto tiempo piensas quedarte? ¿Y en este hostal? Las respuestas, un calco de las de los interrogatorios anteriores. No lo sé. Aprender inglés. No lo sé. No lo sé. No lo sé. La puerta tal vez se abre, no sin alguna que otra dificultad. Al fondo, probablemente, una maleta, y un montón desordenado, formado por el contenido de las cosas que antes había en el interior de ésta.

Tengo un grave problema. He perdido el pasaporte. Por casualidad, ¿te acuerdas del número? ¿Yo? ¿Cómo iba a hacerlo? No lo he visto en mi vida. E incluso así... Está bien. Sabía que no podrías ayudarme, pero gracias. Muy bien. Lo siento. Hasta luego. Adiós.

El protagonista de nuestra historia puede que tenga el ángel más gigantesco de mundo en su hombro izquierdo, y un demonio del mismo tamaño sobre el derecho. Puede que tras él, a dos centímetros de su cabeza, haya una estrella que brilla sin cesar, pero que aún así, algunos días tal vez se vuelva un tanto perezosa. Quizás, haya decidido dejarlo todo, para probar una vida lejos de la rutina del trabajo, la alimentación, el sexo, y el sueño. Puede que pensase, en su momento, que dormir unos días en casa de un desconocido, en la ciudad elegida, podría ser un buen comienzo para su aventura. Internet, claro. No hemos retrocedido tanto en el tiempo. Mucho más barato e interesante que un triste hostal. Dónde va a parar.

Por ello, puede que por la mañana estuviese, de forma totalmente altruista, ayudando a la chica de internet con su mudanza. O puede que no. Que no estuviese con ella. Que ni tan sólo la conozca. O que no la ayudase. O que no fuese tan altruista. Ahora, puede que esté escribiendo esta historia, sentando en el suelo de la habitación, mientras por la ventana entra la música de Ian Brown. Puede que esté actuando en este momento. A una milla de distancia aproximadamente. Delante de miles de jóvenes ingleses borrachos. Borrachas. Borrachas, y con poca ropa. Aunque tal vez hace frío. Pese a estar en verano. Quizás, porque no hay estaciones. Aunque estemos en junio. Si es que lo estamos. Y puede que mañana amanezca a las 4:40... O puede que no... O tal vez. O quizás. Quién sabe...

viernes, 4 de junio de 2010

La gran pausa

Sí, hoy termina aquello que optasteis por denominar "la gran pausa". La gran bocanada de aire fresco. El inmenso punto y aparte. A partir de mañana, tu vida vuelve a comenzar. Un libro en blanco. Tan sólo eso. Como si fuera poco, ¿verdad?
Qué difíciles son las despedidas. Sobre todo las que se niegan a terminar. Vete tú primero. Dejemos de ser naif. No puede ser un punto y aparte. No esta vez. Debe ser un punto y final. 

Ésta es tu última noche entre esas cuatro paredes que te han visto crecer. No es que la gente cambie, pero mejora. Ahora, tú te crees mejor que antes, pero todo está por ver. Todo por demostrar. Nada hecho. Todo por descubrir.

Y mientras, ves como se aleja. Como se va sin querer irse. Como la dejas marchar sin querer que lo haga. Fue bonito mientras duró, pero todo termina. Nada se puede hacer.

Hasta siempre Benimaclet. Hasta nunca mis queridos fantasmas. Esa sábana blanca está ya demasiado sucia para resultar creíble. Ahora mandas tú. Ahora manda el tiempo. Y entre las sombras de lo fuiste, resurge la vida, el dolor, la melancolía, las ganas de continuar. Tú y ella seréis uno. Hasta que la muerte os separe. Porque sin ella no es. Pero con ella, a veces, también pierde el sentido.

Dentro de nueve horas subirás al tren que marcará el principio de tu nuevo camino. Suerte, amigo. Suerte. La necesitarás. Pero estaremos contigo. Pase lo que pase. Jamás te abandonaremos. Vuela y sé libre mi querido pájaro. Destapa la caja y mete la mano. Esta vez el fondo no puede estar lleno de lodo.

domingo, 23 de mayo de 2010

Maratón fotográfica FNAC 2010

miércoles, 19 de mayo de 2010

Piensas que me entiendes, pero no sabes nada sobre mí.

Que le follen al mundo. Viva el mundo...

martes, 18 de mayo de 2010

30 años no son nada


18 de mayo de 1980. 77 Barton Street, Macclesfield. Manchester. Inglaterra. Una cocina. Una cuerda. Una estrella del rock en ascenso hacia el alimpo a marchas forzadas. Desorden emocional profundo. Annik. Deborah. No, deborah no. Ya no. Stroszek. Iggy Pop. Ella perdió el control. El también. Y comenzó la leyenda...

Hoy, en el aniversario de su pérdida, el mundo entero llora por él. Dos discos. Éxito. Rentabilidad absoluta. Treinta años después, su sombra sigue planeando sobre la escena musical del planeta. Sobre la de miles de personas que le añoran, aún sin haberle conocido.

Descanse en paz el rey. Brindemos por él.

PD: Os dejo un mini-reportaje que han puesto en la dos. Quien no se emocione viendo esto, es que no tiene sangre.

jueves, 13 de mayo de 2010

Los Planetas - El espíritu de la navidad

3 horas; 13 días; 25 días, 36000 minutos, 2160000 segundos...

Hoy es un buen día. Por la cuenta atrás. Por lo que se quedan. Por los que se van. Por los que se fueron. Por los que ya no están. Porque desde hace dos o tres días, creo que he hecho las paces una vez más con los Planetas (aunque haya una frase escondida en esta canción que huele a Television Personalities que tira patrás jeje).

Y después cuando anochezca, si esperas al final
voy a darte un  beso de verdad
Donde acaba el arco iris y empieza lo demás
Si te vienes, es dónde quiero estar.

miércoles, 5 de mayo de 2010

De pequeño me impusieron la costumbre:
Me educaron para hombre adinerado.
Pero ahora prefiero ser un indio,
que un importante abogado.

martes, 4 de mayo de 2010

El grupo de la discordia ha vuelto


Sin lugar a dudas, son uno de los grupos españoles que más pasiones desata, y que más odio engendra. Quizás en ello resida la clave de su éxito. Sus fans incondicionales los adoran hasta límites enfermizos. Sus detractores lo son también hasta la muerte. Y el que se queda en medio, tarde o temprano acaba aterrizando en alguno de los dos extremos. No hay más opciones. Sí, o no.

Yo estuve mucho tiempo en el medio. Muchos años. Y eso que tuve la suerte de poder haber vivido una de sus grandes épocas. Si me pongo a buscar en las cintas de vídeo que tengo por casa, estoy seguro de que podría encontrar el concierto de Radio 3 en el que presentaban "Una semana en el motor de un autobús". Pero no... No pude con ellos. No era mi momento. Unos años más tarde, lo volví a intentar con el mismo disco, y tampoco. Hasta que un día, hace unos tres años, alguien me dijo que los estaba escuchando. Así pues, decidí que había llegado la hora de intentarlo de nuevo. Supongo que hay que encontrar el momento adecuado. Aquella vez, yo encontré el mío. 

Curiosamente, acabé perdidamente enamorado de su disco menos vanagloriado. Y no hablo ya de los críticos, si no de los propios fans y sus encuestas, que lo posicionan siempre a la cola de la discografía: "Contra la ley de la gravedad". No podría decir cuántas veces he escuchado ese disco, pero estoy seguro que de si hago una lista de los discos que más he quemado, este andaría entre los veinte primeros seguro. Ahora, con el tiempo, puedo entender eso de que la fama del disco no responda a la ingente cantidad de veces que lo he escuchado. De hecho, ahora mismo creo que no sería capaz de decir que es el disco que más me gusta (y mucho menos decir que creo que es objetivamente el mejor). Me sigue gustando, y creo que tal vez no merezca tan malas críticas, pero creo que sería astronómicamente injusto decir que es mejor que "Una semana en el motor de un autobús" o "La leyenda del espacio".

Hace medio mes aproximadamente publicaron su octavo disco de estudio, titulado "Una ópera egipcia". Desde que lo escuché, estoy pensando en publicar algo en el blog acerca del tema. La razón por la que no lo he hecho antes, es la misma por la que ahora mismo no tengo claro qué canción poner en este post, a modo de muestra del disco. No, todavía no tengo canciones favoritas, ni nada. Y no es que el disco no me guste, porque me gusta. ¿Será que no estoy acostumbrado a escuchar un disco suyo recién salido? ¿Será porque mi estado de ánimo ha variado mucho desde que se convirtieron en uno de mis grupos del culto? Pues no lo sé. Sigo haciéndome la pregunta a menudo, y aún no he encontrado la respuesta. Mientras, lo único que puedo hacer es seguir escuchándolo y ver si es cuestión de escucharlo más veces, o de qué. 

Sensaciones subjetivas y sentimentalismos aparte, lo cierto es que quitando algunos defectos del disco (a mi entender, claro), como pueden ser la repetición de 3 canciones que ya habíamos estado escuchando desde hace tiempo, un final de desarrollo largo a años luz de La copa de Europa, o un título que, comparado con propuestas anteriores, es un poco cutre, se puede decir eso de que "han vuelto a hacerlo". Y eso que, por ejemplo, al menos hasta ahora, La Bien Querida no ha sido nunca santo de mi devoción. El disco es bueno. No lo puedo negar. Pero de momento, aún no le tengo cariño. Tiempo al tiempo.

Pese a todo, como he dicho, me gusta el disco. Me gusta que hayan sido capaces de darle otra vuelta al rollito flamenco. Que hayan incorporado electrónica. Y que sus letras sigan siendo igual de buenas que siempre.

No pretendo nada con este artículo. Me explico. No estoy tratando de convencer a nadie de nada, ni de alabar o criticar el trabajo del grupo. Sólo estoy pensando en voz alta. Porque ahora mismo me encuentro en lo que para mí es una decisión compleja. ¿Hasta qué punto me gusta este nuevo disco? ¿Es necesario, al menos para mí, un estado de ánimo particular para que sus canciones atraviesen el alma humana? ¿Me va a pasar lo mismo con más grupos?

Mientras sigo divagando entre coronas de estrellas, atravesando los montes, y mirando hacia arriba a ver si encuentro a la señora de las alturas, os dejo con un par de cosas que vienen a cuento, después de tanta palabra:

domingo, 2 de mayo de 2010

And on the 6th day good created MANchester

Aquí os dejo un recopilatorio de música de Manchester que he hecho con motivo de la ocasión.

Y de paso, un juego. Hay una canción que no pertenece a un grupo de Manchester. ¿Cuál es? Al que la acierte le invito a una cerveza... en Manchester jejeje Desplegad esos conocimientos musicales. Y no vale mirar en la wikipedia!

PD: Este es el típico post al que no responde nadie y quedo como un capullo que no tiene ni amigos ni na XD